Siempre
he dicho que los distintos "cargos" que he tenido y que de algunos de
ellos no logro desprenderme, me los he encontrado "sin comerlo ni beberlo", es decir, nunca los he
buscado. ¡Y mira que me habré dicho a mí mismo infinidad de veces: "No asistas a ninguna reunión cuya finalidad
sea fundar una asociación"!
Pero
la curiosidad por conocer sus objetivos termina venciéndome, a sabiendas que a
la hora de repartir puestos en los que hay que trabajar alguien soltará la
frasecita: "A Paco que se le da
bien". Frase que en realidad quiere decir: "A Paco y así no lo hago yo".
En
fin, que de la dicha reunión salgo con otro cargo a mi cuenta (el de
Secretario, generalmente, ya que es el que más trabajo tiene). Y a pesar de mis
protestas y de esa designación casi forzosa, nadie podrá decir que lo he
desempeñado por figurar, salir del paso o hacer el paripés, ya que me entrego a
ello como mejor sé y puedo, o dicho de otra forma, dedicándole muchas horas..
Pues
así fue como me vi metido en la Asociación para la Conservación del Patrimonio
Histórico y Cultural de Castellar (hasta el nombre para escribirlo es largo).
La
Asociación ha estado muy pendiente de la polémica rehabilitación de nuestra
Colegiata y aunque lo ideal es que hubiese sido llevada a cabo por los
organismos oficiales tras su estudio pertinente por expertos... (Aunque esto de
los "expertos" no hay quien lo entienda. Ahí está la restauración del
Palacio de Medinaceli, o sea, nuestro Ayuntamiento, o el "castillo"
de Consolación). Pero ante la inacción de estos organismos consideramos que la
medida que adoptó el Ayuntamiento fue arriesgada y acertada ya que se trataba
de una "cura de urgencia". El resultado a la vista está, al menos se
le ha vuelto a dar vida al edificio y ahora es cuando Cultura, Diputación y
toda la pesca pueden echarle dinero encima para hacer una restauración en
condiciones. Por lo pronto, preferimos ver el edificio así que a verlo como
estaba en ruinas.
Y
aunque queda mucho por hacer para su total aprovechamiento, al menos se ha
habilitado la llamada "Sala Capitular" que podría ser el lugar ideal
para exponer la colección de cuadros de Papas, dos "Salas de
Exposiciones" y el "Museo Arqueológico". Pero desde la
Asociación pensábamos que faltaba algo, algo que rindiese homenaje a la labor
educativa desarrollada por este Centro a lo largo de sus más de tres siglos de
historia y al profesorado que la hizo posible. Y así surgió la idea de crear un
"Aula-Museo" imitando una de aquellas viejas clases que hicieron de
él uno los focos culturales de la provincia.
Pero
una cosa es "planear" y otra "hacer", y nadie puede
imaginarse las dificultadas por las que hemos pasado para llevarlo a cabo.
Comenzando por encontrar pupitres antiguos que hemos tenido que traer de
lugares tan alejados como Salamanca, Alfaro o Valladolid, costándonos más los
portes que los pupitres, ya que por aquí no había manera de encontrar alguno.
El resto del material expuesto es todo original y ha sido prestado, donado o,
la mayoría, adquirido haciendo mil pesquisas. El resultado, a falta de algunos
detalles, creo que merece la pena.
En
cuanto a mí, creo que he aportado mi "granito de arena" en su
montaje. Trabajo me ha costado en, para mí, uno de esos "años horríbilis",
con dos visitas al quirófano, unas largas recuperaciones y un bajón emocional
por medio. Causa de que me dejase mi cuaderno de viaje a Rumanía sin terminar,
ya que perdí las ganas de escribir. Aunque pensándolo bien, creo que la ilusión
puesta en este proyecto ha contribuido a no hundirme. Y es que como alguien
dijo: "La ilusión es vida, es acción, es deseo, es aspiración, es amor,
es tristeza, es necesidad, es esperanza, es logro, es decepción, es...
TODO."
Pues
bien, ese "TODO" lo he experimentado yo. Noviembre 2017














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