El Café Central

Ayer estuve en Baeza, Juani, con Reyes y Nieves. Celebran la "Ruta de la Tapa" y decidimos probar algunas. Tan contundentes eran  que con tres estuvimos satisfechos. ¡Qué bonita es Baeza! ¡Y cómo a ti te gustaba! Baeza quedará en mi recuerdo como nuestra última escapada, ¿recuerdas? Dos días para nosotros solos. Los únicos en mucho tiempo. Era el puente de los Santos.
Esta vez no he podido disfrutar de su belleza. Esté donde esté mis pensamientos vuelan hacia ti: "Aquí estuve con ella, en aquella mesa". "Por este lugar paseamos y en ese banco nos sentamos". "Con Juani estuve aquí...". "Con Juani estuve allí..." ¡Se me hace insoportable vivir sin ti!
Y fíjate, Juani, que cuando creía conocer cada rincón y cada piedra de Baeza, ayer hice un nuevo descubrimiento: el Café Central. Reyes ya lo conocía pues suele asistir a los conciertos que programan en él todos los jueves. Nosotros habremos pasado por la puerta cientos de veces sin entrar en él. Claro, el café solíamos tomarlo en la Pastelería Martínez. Pues bien, el Café Central es una mezcla exótica de café retro con tetería morisca y, los instrumentos de música que adornan las paredes, le dan también un aire de local de jazz, con fotos de los músicos y grupos que han pasado por él. Hasta tiene un pequeño y coqueto patio con dos grandes jaulas antiguas, una de ellas con canarios. Si a esto unimos una iluminación de fantasía, un aroma a varitas de incienso y una envolvente y magnífica música de fondo, todo invita a sentarte allí saboreando un buen café, dejando vagar el pensamiento y abandonarse a la caricia del paso del tiempo.
Todo, incluso la vida, lo hubiese dado por haber estado esa tarde allí, sentado contigo en el apartado morisco, o en ese rincón coqueto dándote un beso.
¡Qué pena, Juani, que ya no podamos disfrutar del Café Central!

                                                                                                          16/03/2014

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