La corrupción política, la canaricultura y la selección antural

Hace unos días, hastiado de escuchar noticias sobre casos de corrupción política y para descargar el mal humor que me habían producido, me fui a limpiar pájaros. He de aclarar que mi afición favorita (no me gusta la palabra hobby) en mis ratos libres es la canaricultura, o lo que es lo mismo, cría de canarios, en mi caso en la modalidad de canto. Como criador aplico  a rajatabla la teoría neodarwinista: Si algún ejemplar suelta una nota en su canto que no me gusta, impido su reproducción y automáticamente lo deshecho para la cría. Así mejoro, año tras año, el plantel de que dispongo y confieso que me va muy bien.
Y digo yo... ¿por qué no aplicar esta teoría a la política?
Por supuesto con eso no quiero decir que al político corrupto se le castre o elimine físicamente para evitar su reproducción. ¡Dios me libre! Mis ideas y mis creencias me dicen que hasta los sinvergüenzas tienen derecho a la vida en todas sus manifestaciones, aparte de que estoy convencido de que si hay "sinvergüenzas políticos" se debe a que lo permitimos los ciudadanos políticos y apolíticos, incluido yo que entre los últimos me encuentro.
Lo que quiero decir es que nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos un "arma de selección política" tremendamente eficiente y que por diversas razones no sabemos aplicar adecuadamente: nuestro voto. Y si un gobierno, tenga la ideología que tenga, se muestra incapaz de controlar la corrupción, ese voto habría que retirársele. Entraría así a gobernar la oposición y si ésta mostrase igual incapacidad, pues volver a castigarla con la negación del voto. El mecanismo de la selección se habría puesto en marcha y, transcurridas varias legislaturas  de voto de castigo sistemático a la corrupción,  los propios partidos seleccionarían mejor sus candidatos y funcionarios al comprender que su supervivencia dependería de su honradez.
Claro que para aplicar esta teoría a la política deberíamos antes haber conseguido tres premisas fundamentales:
  1. Que en el panorama político español haya varios partidos o asociaciones políticas donde elegir. (Cuántos más canarios crío más y mejor puedo seleccionar). Afortunadamente esto se cumple en nuestro país.
  2. Desterrar de nuestra mente la idea de que el partido hacia el que se inclinan mis simpatías es "el mejor", o lo que es lo mismo, no ser un "forofo o fanático de partido". Tengo muy claro de que lo mismo que no hay persona perfecta, tampoco hay partido político perfecto. En todos, absolutamente en todos hay políticos corruptos y políticos honrados. De ahí la necesidad de que cada partido seleccione sus componentes, seleccionando nosotros a su vez los partidos. Sin duda esto es lo más difícil de conseguir. A todos nos cuesta trabajo reconocer nuestros errores y los de "nuestros ídolos". En este punto llevamos ventaja los "apolíticos", es decir, los que no nos inclinamos por ninguna asociación política en particular.
  3. Sin duda habrá personas, y de hecho las hay, que les interese un estado de corrupción por aquello de que "A río revuelto ganancia de pescadores". Y si en la anterior premisa llevábamos ventaja los apolíticos, en ésta nuestra inferioridad es manifiesta porque somos muy propensos, vista y oída nuestra actual clase política, al desánimo y a "pasar de política", no acudiendo a las convocatorias electorales. Grave error este a mi juicio, porque dejamos el "arma de la selección" en manos de corruptos y de "forofos de partido", cuyo único interés es que gane el suyo y y la descalificación sistemática del contrario, llevando a cabo una selección negativa.

Volviendo a la canaricultura, sería algo así como si yo, al presentar mis pájaros en un concurso y no obtener ningún galardón, siguiese creyendo que mis canarios son los mejores y que el que no tiene ni idea es el juez calificador. Y por lo tanto, como yo llevo razón y son los demás los que están equivocados, sigo manteniendo la misma línea de canto. Eso sería una selección negativa que sólo me conduciría a fracaso tras fracaso.
Y como sé que cada vez que se habla de política pisamos terreno resbaladizo y vienen las catalogaciones y etiquetados, pongamos los puntos sobre las "íes". Particularmente me da igual que mande Pedro o que mande Juan, siempre que Pedro y Juan cumplan con su deber honradamente y defiendan sus propias ideas, que se supone son las mismas que defendieron en sus respectivas campañas electorales y el motivo por el cual les voté a uno u otro. Ahora bien, mi deber como ciudadano, digamos "no ejemplar" puesto que mi comodidad , mis reparos o mi incapacidad para afiliarme a un partido me impiden implicarme directamente en el mundo político, mi deber, repito, es "seleccionar" los pedros y los juanes, eliminándoles, políticamente hablando, cuando su honradez deje mucho que desear para que de esa forma en esta nación podamos vivir en paz y satisfechos.
¡Y luego dicen que criar pájaros es una pérdida de tiempo!
Hernando de Cárdenas.
Publicado en la revista "El Candil" en noviembre de 1995.

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