Tal como fuimos

"Con Juan hablé mal de Pablo.
Con este hablé mal de Juan;
sabénlo y conmigo están
por esto dados al diablo.
Con gusto Pablo me oía.
Con gusto Juan me escuchaba,
y uno y otro me incitaba;
¿en qué pues los ofendía?
¿A cuento de qué me habrá venido a las mientes esta estrofa del escritor dieciochesco Juan Pablo Forner, leída en mis tiempos de estudiante, a la hora de componer este articulillo?
Seguramente se deberá a que en "Tal como somos" no fuimos lo que somos. Me explico: En "Tal como somos" sólo oí elogios para nuestro pueblo, cuando aquí se le denigra. En el programa, alabanzas; en nuestro pueblo, ofensas. Allí no hubo críticas; aquí es nuestro diario pasatiempo. Allí se dio la sensación de que Castellar es un pueblo culto, más de lo que en realidad somos; cargado de historia, y es verdad que la tenemos, pero no la conocemos; y de nobleza, que en parte se la debemos a nuestros vecinos aunque no queramos reconocerlo.
Allí vi paisanos con carnet del PSOE, otros con el del PP, y también los había, como yo, con que el único carnet que tenían era el de identidad, pero no había esa trasnochada división de izquierdas y derechas. Allí lo que había era "un pueblo". Aquí, nos empeñamos en dividir lo indivisible.
¿Que por qué no fue fulano en lugar de mengano y faltó esto o lo otro? Échenle la culpa a los guionistas del programa, y ellos a su vez la echaran a la tiranía del tiempo. A riesgo de parecer petulante yo diría que "no estuvieron todos los que son, pero sí son todos los que estuvieron".
Personalmente disfruté más con el cante y baile de nuestros paisanos que si nos hubiese representado la Pantoja y el mejor cuadro flamenco. Y no cambio el "Granada" de nuestra rondalla por la más afinada orquesta. Ni la espontaneidad de nuestros abuelos por los chistes de Eugenio. Por la sencilla razón de que todo lo que allí se dijo e hizo era "nuestro". Gentes del pueblo como tú y como yo, no profesionales.
La verdad es que me gustó más "tal como fuimos" que "tal como somos", porque "tal como fuimos" fuimos mejor de lo que somos.
Hernando de Cárdenas.

Publicado en la revista "El Candil" en diciembre de 1993.

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