Despedida de Dª Puri

Después de tanto buscar
dos mil formas de enseñar,
me he llegado a convencer
que todo consiste en querer.

Y así me tuve que dar
para enseñar a pensar,
y más que dar, ofrecer
para enseñar a querer.

     Recuerdo que, hace ya años, Puri tuvo una alumna gitana. Por entonces los gitanillos no eran tan bordes y dañinos como lo son ahora; aunque sí tan aseados como ellos. El resto de la clase le daba de lado y evitaban su contacto, tanto físico como el de sus enseres. Puri lo que hacía era tratarla con cariño y colgar su abrigo en la percha, junto al de la gitanilla.
         Pues bien, esta breve poesía y esta breve anécdota nos muestran cómo es ella. Puri más que una profesora es una maestra porque una profesora es la que te enseña, una maestra es de la que aprendes. Puri ha sabido captar y aplicar el principio de la educación que es “predicar con el ejemplo”, porque ser maestra o maestro implica mucho más que un compromiso, implica dar todo lo que uno lleva dentro para transmitirlo de la mejor forma a cada uno de nuestros alumnos.
         Puri, más que una buena maestra, ha sido y es un “maestra excepcional” porque las buenas maestras tienen una programación, aplican una metodología, recurren a recursos apropiados…, mientras que las maestras excepcionales tienen la sensibilidad para hablar a los corazones de sus alumnos. Las buenas maestras educan para una profesión, mientras que las maestras excepcionales educan para la vida. Las buenas maestras son temporales, mientras que las maestras excepcionales son inolvidables.
         Han sido muchos años de dedicación, muchos años de esfuerzo, muchos años de clases… ¿casi cuarenta? Treinta y cinco hace que gozo el honor de tenerla como compañera y en todos esos años no la he visto discutir con uno solo de sus compañeros y compañeras, ni un mal gesto, ni un solo enfado…
Bueno, para ser sincero, sólo la he visto dos veces enfadada… Una con Valentín, porque también tuvo a Valentín, y hace unos días con Andresito, también ha tenido a Andrés, y eso por sí solo ya es mérito suficiente para merecerse no una jubilación sino la gloria. Pero de todo ha de haber en esta vida y es que ya lo dijo alguien, debía ser como nuestro Juande, que “por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta que no quieren aprender”.
         Nos enfrentamos a un difícil reto. Y ni me estoy refiriendo a la introducción de las TICs ni al incremento de gitanillos y “andresitos”. Aún no puedo imaginarme el Colegio sin Puri, Alonso y Mercedes. Por si el vacío que van a dejar fuera poco, también perderemos una larga temporada a nuestra Monchi. ¿Cuántas ausencias más tendremos que lamentar?
         Maestros y maestras como vosotros dignifican nuestra profesión, la engrandecen y hacen de ella la más noble que pueda ejercer un ser humano. Porque, por poner un ejemplo: A un médico se le encomienda traer una vida en un momento mágico, mejorarla en un momento difícil o salvarla en un momento dramático. A nosotros, maestros y maestras, se nos encomienda que esa vida renazca día a día, momento a momento con nuevas preguntas, con nuevas ideas, con nuevas experiencias. Nosotros podemos conseguir que esa vida merezca ser vivida.
         Maestros y maestras como vosotros consiguen crear en el Centro un ambiente especial, logran sobreponerse a las dificultades y, en esto, Toni nos ha dado este curso una lección magistral; consiguen que el trabajo y los problemas, en lugar de una fuente de estrés, sean una fuente de satisfacciones. Porque, si no, no entiendo como en un curso en que no hemos tenido ni un momento de relax y he echado más horas que un reloj (y mi mujer puede dar fe de ello). Un curso en que el agobio y los gitanillos deberían haberme pasado factura… No entiendo, repito, como puedo haber engordado cuatro kilos.
         Y es que maestros y maestras como vosotros consiguen estar unidos en lo bueno y en lo malo, en claustros y proyectos, con descuentos y con gitanos, en santos y en cumpleaños.
         Mucho os voy, os vamos a echar de menos. Seguro que seguiréis siendo “germen de buen rollo” en otros colegios y tú, Puri, recibe la jubilación con la satisfacción del deber cumplido.
Dicen que jubilación viene de júbilo.
Dicen que júbilo significa alegría.
El caso es que a este momento alguien lo llamó jubilación.
Otro “Juande” dijo, y yo estoy de acuerdo, que a este momento es mejor llamarlo cosechar, no lo que termina, sino lo que un día se sembró.
         Te queda mucha vida por delante y yo te deseo, todos te deseamos, que esa vida larga e intensa que queda por delante la vivas en plenitud y seas muy feliz.
         Te lo mereces.

Junio de 2010.

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