Yo me había preparado un discurso
sobre lo sublime de nuestra profesión y mi nada espectacular periplo
profesional ya que aquí ha transcurrido la totalidad de mi vida profesional.
Pero... eso ya es historia. Creo que es más interesante contestar a la pregunta
que todo el mundo me está haciendo últimamente:
¿Y qué vas a hacer
cuando te jubiles? ¿No te vas a aburrir?
¡Tú… un hombre tan activo!
Pues mirad:
Tengo una mujer a la que adoro y
con la que no me importará pasar las horas cogido de su mano, mientras veo una
película o simplemente mirando sus ojos,
que fue de ella lo que primero me enamoró.
Tengo unas hijas que comparten
conmigo la pasión por viajar y descubrir que hay tras aquella esquina o curva
del camino.
Tengo unos abuelos, mi padre y mi
suegra, que cada día reclaman más nuestra atención. Y no podéis imaginar hasta
qué punto últimamente.
Tengo una perrilla que me quiere
con locura y que se desvive por jugar conmigo.
Tengo una treintena de canarios
esperando ser entrenados para presentarlos a concurso, en los que hace diez o
doce años no participo por falta de tiempo.
Tengo varias decenas de libros,
regalos de mi mujer y mis hijas en estos últimos años, esperando ser leídos.
Tengo varios cientos de fotos de
mis últimos viajes esperando ser ordenadas, clasificadas y comentadas.
Tengo varios secretariados de
esos que te dicen que son un bien para tu pueblo y te los echan encima con la
frase "Paco, que es muy apañao" , pero, también, de esos que como
dice mi padre, sacas los pies fríos y la cabeza caliente.
Tengo que vencer a Gengis Khan,
Atila, Nelson y al mismísimo Napoleón en unos juegos de estrategia que tuve que
dejar aparcados hará unos quince años.
Tengo que hacer un curso básico
de cocina, en el que mi mujer será mi profesora. Y, como parto de cero, os
aseguro que será arduo. Durante esta baja ya he aprendido a hacer gazpacho.
Y esta misma mañana el cirujano
me ha dicho que ya puedo reanudar mis caminatas a campo través. ¡Y ahí sí que
vuela el tiempo! Lo mismo me quedo embelesado escuchando un jilguero cantando
en la copa de un almendro que contemplando una flor que se ha abierto camino
entre unas piedras, ahí el tiempo se detiene.
Como veréis, tengo por delante
una programación muy amplia que cumplir. Lo bueno es que no tendrá temporalización,
ni estará sometida a la tiranía de los plazos del Séneca, ni tendrá evaluación
interna o externa. Y si la tiene externa me importará un comino, porque a
partir del 11 de septiembre sólo tendré que responder ante mi conciencia.
Durante 37 años, 5 meses y 29
días (Sin contar los 11 que me quedan en septiembre. Y me niego a descontar los
de mi baja, en compensación por los muchos sábados, domingos y fiestas de
guardar que he dedicado al Colegio). Durante 37 años, 5 meses y 29 días me he
dedicado en cuerpo y alma a mi profesión. Ahora pienso que lo podría haber
hecho mejor, pero estoy seguro de que no podría haber trabajado más.
Este curso, al tener conciencia
de que la jubilación se me echaba encima, he querido despedirme como un
maestro, que es lo que soy, y eso me decidió a escoger una Tutoría de 1º. (Sin
menospreciar el trabajo en cualquier otro curso, es en 1º donde un maestro se
siente más maestro). Las circunstancias me han impedido terminar la “faena”.
(Bueno, las circunstancias en forma de hernia galopante). Así que… al no
rematar la "faena", no soy merecedor de la “oreja”. Si acaso… la
“vuelta al ruedo”.
Lo que importa ahora es que,
después de dedicarme toda una vida en cuerpo y alma a la enseñanza y a tantos
angelillos y diablillos, ¡ya es hora de que me entregue en cuerpo y alma a mi
familia! Quiero, junto a mi mujer, disfrutar las pequeñas cosas de cada día,
las buenas y las malas; saborear la vida, saborear el placer de existir.
Y esto no quiere decir que me
sienta viejo y cansado. Pienso seguir vistiéndome en Sprinfield y en
Y para terminar, agradeciéndoos
de todo corazón vuestra compañía, quiero que brindéis conmigo:
¡Por nosotros, nuestros alumnos y
sus padres!
Es decir… ¡POR LA EDUCACIÓN!
Junio 2012
El hombre propone y Dios dispone.
Creo que no ha habido una jubilación más triste que la mía y la mayoría de
estos proyectos quedaron... en proyectos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario